
Editorial
La
medicina ha encontrado en la electrónica una de sus mejores aliadas.
Desde aplicaciones muy sencillas como un sencillo termómetro digital
corporal de bolsillo hasta sofisticadas máquinas que reemplazan el
corazón, los pulmones o para realizar diagnósticos y análisis de
casi cualquier parte del cuerpo humano. La lista de aplicaciones
sería prácticamente interminable y todo esto se deriva de que el
ser humano es a su vez una serie de sistemas vivos que interactuan
entre sí en los cuales las señales eléctricas juegan un papel
preponderante. Basta mencionar a los sentidos los cuales son sensores
muy especializados y sensibles que convierten toda clase de variables
en señales eléctricas muy débiles que van al cerebro. Y el mismo
cerebro es una maravilla de la creación en la cual millones y
millones de señales eléctricas se combinan y circulan en su
funcionamiento a través de las neuronas.



